EL CÁRTEL DEL ARRASTRE Y LA POLÍTICA DEL GARROTE
Esta semana, los transportistas a nivel nacional, pero sobre todo en el noreste del país, alzaron la voz para denunciar que mover el motor económico de Nuevo León se ha convertido en una actividad de alto riesgo financiero, y no precisamente por las fluctuaciones del nearshoring, sino por un esquema que opera bajo el amparo local. Detrás de las quejas aparece un viejo conocido: el monopolio de las grúas y los corralones. En las últimas semanas, las cúpulas del autotransporte de carga denuncian un “cáncer de abusos” que parece incombustible. Para un transportista en la Zona Metropolitana de Monterrey, sufrir un percance vial o una infracción menor ya no representa un trámite administrativo; significa ponerse a merced de facturas que alcanzan cientos de miles de pesos por servicios de arrastre arbitrarios.
Detrás de este lucrativo negocio no hay fallas técnicas, sino una densa red de complicidades políticas y asignaciones discrecionales. La grilla en los municipios metropolitanos ha convertido el uso de las grúas en un mecanismo de coacción y en una caja chica inagotable.
UN CONTINENTE BAJO PRESIÓN
Las movilizaciones en Francia, España, Italia, Portugal, Bélgica y Albania comparten un mismo diagnóstico: el encarecimiento de la vida, la crisis de vivienda y el deterioro de los servicios públicos. En Francia, las protestas estudiantiles derivaron en disturbios masivos y miles de detenciones. En España, el caso de Maricarmen Abascal, convertido en símbolo del malestar por el acceso a la vivienda, catalizó reclamos por alquileres y políticas sociales. Italia y Portugal enfrentan tensiones similares por salarios estancados y precios crecientes.
Los análisis señalan que estas protestas ocurren en un contexto de desgaste de los liderazgos tradicionales y avance de fuerzas políticas radicales, tanto de derecha como de izquierda. La presión social reconfigura agendas electorales y abre debates sobre migración, austeridad y Estado de bienestar.
EL BRONCO: ¿RESURRECCIÓN O ESPEJISMO?
En Nuevo León, ese reciclaje del poder tiene su propia versión local. Según fuentes cercanas al municipio de García, Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco”, pretende competir en 2027 por la alcaldía que ya gobernó. Su intención sería revivir una vieja estructura política que operó en el municipio, aunque aún falta saber si esa base social responderá después de su paso por la cárcel y del desgaste acumulado durante los últimos años.
El escenario no es menor: el actual alcalde, el morenista Manuel Guerra Cavazos, buscaría la reelección, lo que convertiría la contienda en un choque entre un proyecto en funciones y un liderazgo que intenta resucitar desde el descrédito. La pregunta es si El Bronco busca realmente volver o si su nombre aparece como parte de la grilla habitual, donde los viejos actores tantean el terreno para medir si todavía conservan algo de oxígeno político.
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