Circularidad del sector siderúrgico: clave para la integración regional y el cumplimiento de las reglas de origen

Staff

julio 3, 2026

La revisión del T-MEC ha puesto el foco en aranceles, energía y cadenas de suministro. Sin embargo, un nuevo factor emerge como decisivo para la competitividad regional: la capacidad de transformar subproductos industriales en insumos productivos.

La circularidad no es solo un tema ambiental; es seguridad económica e integración comercial. En el marco de la revisión del tratado, México puede convertirla en una ventaja estratégica: las reglas de origen exigen mayor contenido regional y la producción con materiales reciclados permite reducir dependencia de insumos externos, fortalecer cadenas locales y disminuir costos logísticos.

El sector siderúrgico ofrece un ejemplo claro. Más del 93% del acero mexicano se produce en hornos de arco eléctrico que utilizan chatarra como materia prima, reduciendo emisiones y presión sobre la minería. Empresas como Zinc Nacional, con operaciones en México y Estados Unidos, muestran cómo los subproductos del acero ya forman parte del comercio estratégico de Norteamérica.

La circularidad, además de cumplir reglas de origen, protege a la región frente a la volatilidad global y la competencia asiática. Al reintegrar materiales como el zinc, del cual más del 80% se recupera en México, se garantiza abasto para sectores clave como el automotriz, agroindustrial y cerámico.

El mensaje es claro: la circularidad fortalece la sostenibilidad, asegura integración regional, atrae inversión y convierte al T-MEC en una plataforma más competitiva y resiliente.

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