El titular de la Secretaría de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, afirmó que México conserva un alto grado de inversión reconocido por las principales calificadoras, como Moody’s, Fitch Ratings y Standard & Poor’s. Señaló que el país se ubica entre las mejores economías emergentes al mostrar resiliencia y estabilidad fiscal, incluso en un entorno global complejo.
“El país se consolida como un destino atractivo para inversión extranjera, especialmente en sectores vinculados al nearshoring y la manufactura avanzada. Esta realidad económica de 2026, donde México crecerá 1.8 por ciento, se refleja en un crecimiento transversal al interior del país”. Expuso que estados como Quintana Roo, Baja California Sur y Ciudad de México lideran este repunte.
LECTURA POLÍTICA
La presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, puede capitalizar la recuperación como prueba de estabilidad y buena gestión. La disciplina fiscal y el grado de inversión funcionan como credenciales políticas hacia inversionistas y organismos internacionales. En un contexto de contiendas estatales y federales, el crecimiento económico se convierte en argumento de campaña. Los partidos en el poder lo usarán como bandera de continuidad; la oposición lo cuestionará señalando desigualdad regional y rezagos sociales.
Los estados con mayor dinamismo, Quintana Roo, Baja California Sur y Ciudad de México, se transforman en vitrinas políticas. Gobernadores y alcaldes buscarán proyectar liderazgo nacional desde estos polos de crecimiento. Al mismo tiempo, la recuperación refuerza la interlocución con empresarios y organismos financieros. El discurso de confianza y estabilidad abre espacio para pactos político-empresariales y para reposicionar a México en foros internacionales.