DATOS CLAVE
- IDA: 15 mg por kilo de peso corporal al día.
- Ejemplo: una persona de 70 kg puede ingerir hasta 1,050 mg diarios.
- Equivalencia: corresponde a unas 12 latas de refresco de 355 ml al día.
El debate sobre edulcorantes refleja tensiones entre lo natural y lo artificial, mientras la evidencia científica sostiene parámetros seguros de consumo.
En medio de un debate público cada vez más cargado de sospecha y desinformación, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) optó por el camino largo: revisar todo. El resultado fue una nueva opinión científica que confirma la seguridad de la sucralosa, uno de los edulcorantes bajos o sin calorías más utilizados a nivel global.
La evaluación, publicada en febrero de este año, representa el análisis más exhaustivo realizado sobre este ingrediente en más de 20 años. La EFSA revisó estudios sobre efectos a corto y largo plazo, procesos de fabricación y niveles reales de exposición en la dieta, concluyendo que no existen elementos científicos que justifiquen modificar la Ingesta Diaria Admisible (IDA), establecida en 15 miligramos por kilogramo de peso corporal al día. Esto equivale a un consumo diario de hasta 12 latas de 355 ml a lo largo de toda una vida, de las bebidas de mayor consumo en México que contienen este edulcorante.
El dictamen también confirma que, bajo condiciones habituales de consumo, la exposición de los consumidores se mantiene dentro de márgenes seguros. Incluso en los escenarios más altos de ingesta estimados, los niveles permanecen por debajo del umbral considerado aceptable.
Más allá del ingrediente, el mensaje es institucional. Esta revisión forma parte del programa permanente de la EFSA para reevaluar todos los aditivos alimentarios autorizados en la Unión Europea, muchos de ellos aprobados hace décadas y hoy sometidos a estándares científicos más exigentes. En el caso de la sucralosa, la conclusión fue consistente con evaluaciones previas de otros organismos internacionales de referencia.
LA CIENCIA COMO REFERENCIA EN EL DEBATE
En un contexto donde los edulcorantes suelen convertirse en símbolos de debates simplificados, entre lo natural y lo artificial, lo permitido y lo sospechoso, la autoridad europea vuelve a poner el foco donde suele perderse: en la evidencia acumulada. No hay giros dramáticos ni correcciones regulatorias, pero sí una reafirmación clara de criterios técnicos.
El documento también subraya el papel que los edulcorantes bajos o sin calorías pueden desempeñar en la reducción del consumo de azúcar, al ofrecer alternativas dulces con poca o ninguna caloría cuando se utilizan dentro de una dieta equilibrada. No como solución única, sino como parte de un conjunto de opciones disponibles para los consumidores.
La validación no cierra el debate público, pero sí establece un punto de referencia difícil de ignorar. En tiempos donde la conversación suele adelantarse a los datos, la ciencia vuelve a hablar con voz propia. Y esta vez, lo hace para confirmar lo que ya había dicho.