Seamos socios del planeta
Eliminar el carbono de la economía suena sencillo en términos coloquiales, pero demanda una visión holística del impacto climático y sus aristas económicas y sociales. A principios del siglo pasado, cuando el petróleo impulsaba el desarrollo económico mundial y definía geopolíticamente las regiones y sus conflictos, no imaginábamos todo lo que tendríamos que replantear para dar marcha atrás al modelo de progreso del siglo XX. Fue el planeta quien nos indicó que debíamos mirar otra forma de aprovechar sus recursos. Bien podemos seguir con el mismo ritmo, pero la naturaleza cambiará sus condiciones y será quien marque la pauta económica mundial. Nos conviene hacernos socios de ella.
Una forma de llevar a cabo esta sociedad es la enunciada en el artículo 6 de los Acuerdos de París, que permite la cooperación internacional para abordar el cambio climático y desbloquear apoyo financiero para los países en desarrollo. Este artículo contempla tres pilares clave: el primero proporciona orientación contable y de presentación de informes para que las partes utilicen los resultados de mitigación transferidos internacionalmente en sus contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC); el segundo establece un nuevo mecanismo de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático para comercializar créditos de carbono de alta calidad; y el tercero ofrece oportunidades de cooperación no basada en el mercado para mejorar la acción climática. Estas son las bases de los mercados de carbono que evolucionaron desde la COP26 en Glasgow y que continúan desarrollándose.
Tuve la oportunidad de asistir a la Cumbre Climática Latinoamericana (LACS) 2026, parte de la serie anual de encuentros regionales. Es el principal foro de profesionales, expertos y representantes gubernamentales del sector de mercados de carbono en América Latina y el Caribe. Organizada por la IETA y auspiciada por la Secretaría de Medio Ambiente de Nuevo León, esta duodécima edición se celebró del 2 al 4 de junio de 2026. Fue enriquecedor conocer que en nuestra región es factible llevar a cabo acciones de mitigación con un beneficio económico real.
El mercado de carbono es el siguiente nivel de desarrollo al cual debemos aspirar en el corto y mediano plazo. En otras latitudes ya se ha consolidado esta sociedad climática, reduciendo significativamente sus emisiones sin menoscabar el desarrollo y el bienestar de la comunidad. En nuestra región, sin embargo, vamos tarde. Podemos seguir enfocados en la adaptación, o podemos detonar la acción climática estratégica de la mitigación con un mercado de carbono local y subnacional.
La ventaja es clara: mitigando las emisiones dentro de un comercio ordenado podremos disminuir el estrés planetario que ya nos genera pérdidas económicas. Es momento de hacernos socios del planeta.