Delitos en NL

Sonia Coronado

enero 10, 2026

Las incidencias más visibles bajaron durante el año pasado, pero crecieron las violencias privadas y económicas, según cifras oficiales del SESNSP.

Fuente: Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública

La seguridad pública de Nuevo León se encuentra en una paradoja, de acuerdo con los datos comparativos entre 2024 y 2025 revelados por el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). Por un lado, los delitos más visibles y mediáticos, como los homicidios dolosos con arma de fuego, registraron una reducción significativa de más del 50%. También los feminicidios y las lesiones dolosas tuvieron descensos notables, lo que sugiere que las estrategias de contención de la violencia letal en espacios públicos han mostrado resultados.

VIOLENCIAS PRIVADAS

Sin embargo, la violencia no desaparece: se reconfigura hacia ámbitos privados y menos expuestos. La violencia familiar se mantuvo en niveles alarmantes, con un ligero incremento (+1%). La extorsión también creció, reflejando la presión de grupos criminales sobre la economía cotidiana. El narcomenudeo, por su parte, aumentó en casi 6%, lo que evidencia la continuidad de dinámicas de mercado ilícito.

La narrativa oficial de reducción en homicidios es cierta, pero incompleta. El verdadero desafío está en enfrentar las violencias que suceden “en lo oscurito”: dentro de los hogares, en las relaciones de poder y en las dinámicas económicas. Ahí es donde la ciudadanía percibe la inseguridad más cercana y cotidiana.

EL RETO INSTITUCIONAL

El contraste obliga a replantear la política pública: no basta con contener la violencia visible, se requiere un enfoque integral que atienda la violencia familiar, la extorsión y el narcomenudeo. Estos delitos, aunque menos mediáticos, son los que más desgastan la confianza ciudadana y afectan directamente la vida diaria.

La reducción de homicidios dolosos y feminicidios es un logro que debe reconocerse, pero no puede ocultar que la violencia se ha desplazado hacia espacios privados. La seguridad pública debe entenderse como un fenómeno multidimensional, donde la disminución de delitos de alto impacto no necesariamente se traduce en mayor percepción de seguridad.

En este sentido, el 2025 deja una lección clara: la violencia se transforma más que se reduce. Mientras las calles muestran menos homicidios, los hogares y las economías locales enfrentan nuevas formas de presión y agresión. El reto para las autoridades será equilibrar la estrategia, atendiendo tanto la violencia visible como la invisible.

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