MC enfrenta tensiones internas: Samuel García apuesta por confrontación, mientras Colosio por la prudencia, generando contraste rumbo a 2027.
Marzo no es solo el mes de la primavera; en la política mexicana, es el mes donde germinan las semillas de las próximas contiendas. Mientras el bloque tradicional intenta reconfigurarse bajo el mote de “Tucomc” (Todos unidos contra Movimiento Ciudadano), el partido naranja se aferra a una narrativa de identidad propia, rechazando las alianzas de la vieja guardia y apostando por lo que llama la ciudadanización de la política.
En lo que respecta a Nuevo León, la reciente visita de la plana mayor de Movimiento Ciudadano, encabezada por su coordinador nacional Jorge Álvarez Máynez, no fue un acto protocolario más. En una reunión estratégica celebrada el 16 de marzo en Monterrey, el partido dejó claro que el estado no es solo un bastión, sino el laboratorio de lo que llaman el México Nuevo.
El destape de los “ocho”: Máynez rompió el silencio al mencionar a figuras clave como Luis Donaldo Colosio, Mariana Rodríguez, Martha Herrera, Félix Arratia y Héctor García como perfiles con capacidad para competir por la gubernatura en 2027.
La consigna fue clara: en Nuevo León, MC camina solo. Se reafirmó la postura de no buscar coaliciones con el PRI o el PAN, apostando por la identidad propia y el rechazo al dedazo tradicional. La presencia de la dirigencia nacional buscó respaldar liderazgos locales y consolidar la unidad interna frente a los desafíos legislativos y presupuestales que enfrenta el gobierno de Samuel García. MC envía un mensaje de fuerza y suficiencia. Aquí no necesitan bules para nadar.
Sin embargo, el reto será mantener esa unidad cuando las aspiraciones personales comiencen a chocar con la estrategia de Dante Delgado. Por lo pronto, se perfila un ángulo punzante: la relación entre Samuel García y Luis Donaldo Colosio Riojas ha pasado de ser el dúo dinámico de la nueva política a una evidente frialdad estratégica que divide opiniones en Nuevo León.
El Delfín observa con atención: en el corazón de la política naranja, las aguas están agitadas. Lo que antes era una mancuerna inseparable, hoy parece una distancia calculada. Mientras el gobernador Samuel García mantiene una postura de confrontación directa con la vieja política (PRI-PAN) y una narrativa de hiperactividad en redes, el senador Luis Donaldo Colosio ha optado por la prudencia, el diálogo institucional y, en ocasiones, el silencio crítico.
Colosio ha marcado distancia del estilo fosfo-fosfo y la confrontación mediática constante. Su enfoque es más sobrio, lo que genera un contraste natural con el dinamismo (y a veces el ruido) de la oficina del Gobernador. Aunque ambos son activos fundamentales de MC, la mención de la dirigencia nacional sobre los ocho perfiles los puso en el mismo tablero de ajedrez.
La pregunta es: ¿se complementan o se estorban en la ruta hacia la sucesión? En la reciente visita de Jorge Álvarez Máynez se hizo un esfuerzo por mostrar unidad, pero las ausencias y los lenguajes corporales dicen más que los boletines. Colosio representa el ala ciudadana y conciliadora, mientras Samuel encarna la disrupción y el choque.
No olvidemos que, en política, el exceso de brillo de un sol puede terminar opacando la luz del otro. Si MC quiere retener el estado, necesitará que la energía de Samuel y la templanza de Colosio vuelvan a sintonizar la misma frecuencia antes de que las ambiciones del 2027 dicten una sentencia de encono.