Inseguridad y talento: el reto del transporte

Sonia Coronado

abril 9, 2026

RADIOGRAFÍA DEL AUTOTRANSPORTE

101 ramas productivas articuladas por el autotransporte de carga.

200 mil empresas representadas por Canacar en todo el país.

97% micro y pequeñas empresas en el sector.

50 nuevos paradores seguros para operadores en 2026.

19 años de antigüedad promedio de la flota nacional.

Fuente: Canacar nacional

La inseguridad en carreteras es hoy el principal obstáculo para el transporte de carga en México. Más allá de los robos, su impacto atraviesa toda la operación del sector: desincentiva a los operadores, encarece los servicios y limita la competitividad en un momento clave para el país, marcado por el nearshoring.

Así lo advirtió Melissa Tamez Cárdenas, delegada de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar) Monterrey, quien identificó este problema como el eje de una cadena de afectaciones. 

“La inseguridad en carreteras es la causa raíz de muchos otros problemas”, señaló. Entre ellos, destacó la creciente dificultad para retener talento en un sector que enfrenta un déficit crítico de operadores.

México requiere alrededor de cien mil choferes de carga, una cifra que refleja no solo la falta de personal, sino un cambio estructural en la dinámica laboral. 

“Muchos choferes ya no quieren manejar por miedo o dicen: me voy a Estados Unidos y manejo allá”, explicó Tamez. 

Esta migración, sumada a la pérdida de atractivo del oficio, ha roto el relevo generacional que históricamente sostenía al sector.

A diferencia de décadas anteriores, donde el oficio se heredaba, hoy las nuevas generaciones ya no ven en el transporte una opción viable. 

“Antes papá le pasaba a hijo, ahora los papás ya no quieren que los hijos sean choferes”, afirmó. 

Frente a este escenario, la propuesta apunta a profesionalizar la actividad, mejorar las condiciones laborales y desarrollar infraestructura básica, como paraderos seguros.

TECNOLOGÍA Y JÓVENES: EL NUEVO RUMBO

En este contexto, la llegada de una nueva generación al liderazgo del sector adquiere relevancia. Tamez, quien asumió la delegación en marzo, forma parte de este relevo que busca incorporar tecnología y nuevas prácticas. “Integrar a los jóvenes es necesario”, sostuvo, al subrayar el impacto de herramientas como la inteligencia artificial en la eficiencia operativa.

Desde su perspectiva, la tecnología ya no es una opción, sino una condición para la competitividad. “La inteligencia artificial es súper beneficiosa: te predice rutas, te ayuda a optimizar costos”, explicó, al advertir que el sector debe adaptarse con rapidez a estos cambios.

Su nombramiento también marca un precedente: es la primera mujer en tres décadas en encabezar la delegación de Canacar Monterrey, en una industria históricamente dominada por hombres. Sin embargo, para Tamez, el reto no está en el género, sino en los resultados. 

“Si una se da su lugar, tiene carácter y le da seguimiento al trabajo, se puede hacer historia”, afirmó.

DE LA REPRESENTACIÓN A LA GESTIÓN

Más allá del simbolismo, su gestión plantea una transformación interna en la cámara. Entre sus primeras acciones estuvo aumentar la afiliación, redefinir la operación con una visión más empresarial y recuperar el vínculo con los socios. 

“Creo que a muchos se les olvida para qué estamos”, señaló. 

“Queremos que sepan en qué los podemos ayudar y que tengan la confianza de que van a ser escuchados”.

Este enfoque busca romper con inercias tradicionales y responder a un entorno más exigente, donde la representación sectorial requiere cercanía, resultados y capacidad de gestión.

En paralelo, el contexto internacional abre oportunidades que contrastan con las debilidades estructurales. El nearshoring y el T-MEC colocan al transporte en una posición estratégica, pero su aprovechamiento depende de resolver problemas internos.

 “Son buenas oportunidades”, reconoció Tamez, aunque advirtió que el desarrollo del sector está condicionado por factores como la seguridad y la disponibilidad de talento.

Con este diagnóstico, su objetivo es claro: elevar las condiciones del transporte en México a estándares internacionales. 

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