La celebración de la Copa Mundial de la FIFA 2026 terminó este domingo 19 de Julio con la Gran Final entre las Selecciones de Argentina y España, a celebrarse en Estados Unidos. Después de las sorpresas deportivas y las emociones mezcladas de alegría ante el triunfo, y decepción ante la eliminación, es necesario hacer un balance de los resultados de este evento, con un énfasis especial en nuestro estado.
Durante años se prometió que el Mundial de 2026 sería un parteaguas económico para Nuevo León. Las proyecciones hablaban de una derrama multimillonaria, hoteles al máximo de su capacidad y una llegada masiva de turistas internacionales. Hoy, con el torneo concluido, los datos permiten hacer un balance más objetivo, sin optimismo, pero con números duros.
La gran conclusión es un efecto real positivo, pero más moderado de lo esperado. La ocupación hotelera en Monterrey cerró alrededor del 70%, con una derrama preliminar cercana a 867 millones de pesos para este subsector específico. Aunque representa un buen resultado, el propio gremio reconoció que eventos como el festival Pa’l Norte continúan generando mayores niveles de ocupación que el observado durante el mundial. Asimismo, la infraestructura hotelera respondió adecuadamente y la ciudad demostró capacidad para organizar un evento de talla mundial.
En el sector restaurantero también hubo beneficios, aunque concentrados geográficamente. La Canirac estimó una derrama cercana a 20 mil 400 millones de pesos, principalmente en restaurantes del Centro, Barrio Antiguo y las zonas del FIFA Fan Festival, mientras que muchos establecimientos alejados de estos corredores reportaron un impacto mucho menor.
A nivel nacional también se ajustaron las expectativas. Deloitte redujo en 7% su estimación del impacto económico del Mundial en México debido a una menor llegada de turistas internacionales respecto a lo previsto originalmente. El mayor consumo local y el incremento en las tarifas hoteleras compensaron parcialmente esa disminución, pero confirmaron que las proyecciones iniciales fueron optimistas.
La principal lección económica es clara: la derrama económica no es lo mismo que el legado económico. El Mundial benefició temporalmente a hoteles, restaurantes, transporte y comercio, pero no modificó la estructura económica de Nuevo León. El verdadero legado dependerá de si la exposición internacional logra traducirse, en los próximos años, en mayor inversión, más congresos internacionales y un crecimiento sostenido del turismo.
En retrospectiva, el Mundial dejó algo valioso: confirmó que Monterrey puede organizar eventos globales con éxito. Sin embargo, también recordó una lección que la evidencia económica ha documentado durante décadas: los megaeventos no transforman por sí solos una economía; únicamente crean una oportunidad que debe aprovecharse con políticas públicas y estrategias de largo plazo.