El 2027 inicia ahora

David Taboada

julio 17, 2026

Más de 200 economistas e investigadores de inteligencia artificial, incluidos 16 premios Nobel, firmaron esta semana la carta “We Must Act Now”, organizada por el Digital Economy Lab de Stanford. Su advertencia: la inteligencia artificial podría transformar la economía a una escala superior a la Revolución Industrial, pero en un plazo significativamente menor.

El pronunciamiento reconoce dos consecuencias simultáneas: desplazamiento laboral masivo y ganancias sustanciales en estándares de vida. Ninguno es hipotético. La pregunta es de arquitectura institucional, no de pronóstico económico.

En México y Latinoamérica, el falso dilema entre regulación y desarrollo tecnológico ya costó décadas de rezago en industrias previas. Como el de las telecomunicaciones en México, en el que se privatizó Telmex en 1990 y hasta el 2013 se estableció el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT). Así se protegió a un monopolio que mantuvo altas tarifas en servicios de calidad reprochable. La regulación tardía no corrige el poder concentrado, lo consolida. Repetirlo con la IA sería estratégicamente imperdonable.

Prohibir por precaución expulsa la inversión y talento hacia naciones más receptivas. Un marco regulatorio inexistente o permisivo transfiere el costo social del ajuste al Estado. Ambos extremos concentran los beneficios en pocas manos y socializan los daños en las mayorías. Atención: no es sólo regular la IA. Sino de anticipar impactos en empleo, educación y competitividad, por mencionar algunos aspectos, y luego crear las políticas industrial, laboral, educativa y gobernanza digital coordinadas, para colocarnos en una mejor posición.

El momento de conversar sobre esto e integrarlo en las plataformas políticas del 2027 es ahora. Sabemos que la simulación de consultas de última hora a nadie le sirve. Se requiere un diálogo estructurado entre gobierno, sector productivo, academia y sociedad. ¿Iniciamos con una agenda mínima de IA para plataformas electorales? Reconversión laboral, adopción segura en el gobierno y fomento de la innovación pueden ser el punto de partida.

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