El sangrado intestinal en la persona mayor es una de las urgencias médicas más frecuentes y, al mismo tiempo, una de las más riesgosas. Reconocer sus síntomas y causas permite actuar a tiempo y evitar complicaciones graves que ponen en riesgo la vida.
La hemorragia digestiva o sangrado intestinal es la pérdida de sangre que proviene de cualquier parte del tubo digestivo. Se clasifica en alta (esófago, estómago, duodeno) o baja (intestino delgado, colon y recto).
Síntomas: heces negras y alquitranadas (melena), sangre roja brillante (hematoquecia) y vómitos con sangre o con aspecto de posos de café.
En las personas mayores es importante conocer y evitar algunas de las siguientes causas:
- Uso de medicamentos: anticoagulantes (warfarina, apixabán, rivaroxabán, dabigatrán).
- Uso de antiagregantes: aspirina, clopidogrel.
- Fragilidad capilar y cutánea, como en la púrpura senil.
- Enfermedades gastrointestinales: úlceras, divertículos, angiodisplasias, cáncer.
- Trastornos hematológicos: trombocitopenia, síndromes mielodisplásicos.
- Enfermedad hepática o renal.
- Déficit de vitamina K o malnutrición.
Signos de alarma: sangrado activo abundante, mareo, síncope, hipotensión, disnea o palidez marcada; sangre café oscura (melena), roja brillante o violácea. Si presenta alguno de ellos se debe acudir de urgencia a atención médica.
Diagnóstico y tratamiento: endoscopia, colonoscopia o panendoscopia realizadas por gastroenterólogo.
Manejo: se debe dar prioridad a estabilizar al paciente mediante hidratación intravenosa o transfusiones sanguíneas si ha perdido mucha sangre. Detener la hemorragia mediante endoscopia, medicamentos vía oral o intravenosa, uso de láser, colocación de grapas o cirugía.
Si sospecha o ha presenciado alguno de los síntomas, es urgente acudir con su médico de confianza.