IED México 2026: confianza, cautela

Sonia Coronado

agosto 25, 2026

La Inversión Extranjera Directa (IED) en México alcanzó un máximo histórico de 34 mil 968 millones de dólares en el primer semestre de 2026, según cifras preliminares dadas a conocer por la Secretaría de Economía federal. En comparación con los 34 mil 265 millones de dólares registrados en el mismo periodo de 2025, el incremento es moderado, pero suficiente para marcar un nuevo récord.

Más que expansión, los datos muestran continuidad. La reinversión de utilidades concentra casi nueve de cada diez dólares de IED, mientras que las nuevas inversiones disminuyeron. Este comportamiento refleja confianza de las empresas ya instaladas en el país, pero también cautela de los nuevos capitales, que en medio de la renegociación del T-MEC y la presión arancelaria de Estados Unidos prefieren esperar antes de abrir proyectos frescos.

La Ciudad de México sigue siendo el principal receptor de inversión, aunque su participación bajó de 56.4 por ciento en 2025 a 48.2 por ciento en 2026. Ese descenso no implica fuga de capital, sino redistribución: estados industriales como Nuevo León (+22.4 por ciento) y Jalisco (+50.7 por ciento) captaron mayores flujos, consolidando su papel como polos de atracción en la lógica del nearshoring. Baja California también mostró un repunte (+10.5 por ciento), mientras que el Estado de México tuvo una ligera caída.

Este reacomodo territorial puede leerse como un nearshoring defensivo. Las empresas refuerzan operaciones en regiones con infraestructura y talento especializado, asegurando resiliencia frente a la incertidumbre comercial. No es expansión de capital fresco, sino una estrategia de contención que privilegia la reinversión sobre la apertura de nuevos proyectos.

El reto estratégico para México es doble. Por un lado, mantener la confianza de las empresas ya instaladas y aprovechar la redistribución territorial para fortalecer polos regionales. Por otro, atraer nuevas inversiones en un entorno donde la renegociación del T-MEC y la política arancelaria estadounidense condicionan las decisiones de capital.

Si la IED se concentra únicamente en reinversiones, el país corre el riesgo de depender de la confianza interna sin lograr expansión externa. Para superar ese límite, México deberá ofrecer certidumbre regulatoria, infraestructura moderna y condiciones competitivas que convenzan a los nuevos capitales de que aquí pueden crecer.

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